Antes la luz pasaba, no se quedaba dormida entre las frondosas ramas que, llenas de hojas (verdes las hojas), le impedían esclarecer. Antes la luz se necesitaba; disfrutábamos con los atardeceres sin sol, las mezclas de colores grices, los matices marcados y enormemente estéticos. Antes la vida era... era...
Nos conformamos con encender la ampolleta, con calentarnos con gas, nos conformamos con modernos aparatos que nos facilitan la existencia, apartando la simpleza y su encanto. Haciéndole el quite a tal punto de dejarla completamente obsoleta en el mundo; ¡Oh, que tristeza!
Yo prefiero mirar los montones de tierra, descubrir sus formas y su estilo de belleza, prefiero ver como se filtra la luz natural en las ramas secas, seguir sus líneas hasta que se transforman en cielo, se hacen parte de el cielo grisáceo. Que desaprovechadas tenemos las cosas pequeñas.
Mira. Ahora vulve a mirar. Siempre.
Nos conformamos con encender la ampolleta, con calentarnos con gas, nos conformamos con modernos aparatos que nos facilitan la existencia, apartando la simpleza y su encanto. Haciéndole el quite a tal punto de dejarla completamente obsoleta en el mundo; ¡Oh, que tristeza!
Yo prefiero mirar los montones de tierra, descubrir sus formas y su estilo de belleza, prefiero ver como se filtra la luz natural en las ramas secas, seguir sus líneas hasta que se transforman en cielo, se hacen parte de el cielo grisáceo. Que desaprovechadas tenemos las cosas pequeñas.
Mira. Ahora vulve a mirar. Siempre.
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