
Con un par de estúpideces sin sentido para intimidar al vértigo, nos saludamos. Ella llevaba un sombrero bajo el brazo y yo un volantín en el corazón. Eramos unos perfectos extraños que casualmente un paso a la izquierda y otro al frente nos hicieron conversar.
{Pero es algo que ella desconoce}
UN, dos, TRES.Y denuevo el tiempo. Me sonríe y yo le devuelvo un bofetón. "No vuelvas a hacer eso" Le escucho decir, pero ya era demasiado tarde para volver la cabeza y lanzar el escupo que hubiese querido.
Yo la amaba.
Yo la amaba.
{Pero es algo que ella desconoce}
Detrás de la ventana me escondía, cobarde en mi infinidad, y ella me buscaba, imbécil como es ella. Bien debes saberlo. Tenía sebo en sus riñones, yo por eso la amaba. Además, su aroma a asfixia, a fluidos de dolor, realmente me electriza. Tan idiota como siempre, tropieza con mis piernas y cae al piso. Mientras su cara se llena de sangre yo la levanto y la beso. Luego procedo a darle el segundo bofetón. "Por favor, quédate" Pero ya era demasiado tarde para levantar mis trozos esparcidos en la habitación. Yo la amé. Y me amé con ella. Pero ella jamás lo supo. Es algo que ella desconoce.
{- Hey, hay algo que debes saber - digo.
- Dime, te escucho siempre.
- Es que no entiendes, hay algo que desconoces.
- Si fuera por aquel detalle, la vida tendría nombre de hombre - su sonrisa en mi cara.
- Es cierto. ¿Te das cuenta?
- Mucho más que tú, infeliz.}
{- Hey, hay algo que debes saber - digo.
- Dime, te escucho siempre.
- Es que no entiendes, hay algo que desconoces.
- Si fuera por aquel detalle, la vida tendría nombre de hombre - su sonrisa en mi cara.
- Es cierto. ¿Te das cuenta?
- Mucho más que tú, infeliz.}