"A Don Luis, por ejemplo, le quiero enviar el programa..." Él habla y a mi no me importa. Su voz es áspera y su sonrisa detestable. Se ríe. De mi, de el que está más allá, del de atrás. Su voz de persona no me alcanza, resvala en el momento en que va a tocar mi piel de muchacha; choca con los cables del cuarto, con los enchufes, con las entradas. Le llama "amigo" a quien se encuentra a mi lado; descaradamente se atreve a decirle "amigo". Debo actuar mi presencia. En realidad no estoy. Es que no me importa, simplemente. El busca entre las caras de la sala aquellas que no ponen atención, que no lo miran mientras habla, así que intento tipear las letras mientras veo la pizarra. Debo guardar el documento de vez en cuando por si se me acerca mucho el infeliz. ¿Que cómo sé que es infeliz? Porque tiene los ojos tristes. Porque cuando sonríe no cierra los ojos. Me detuve un momento. Quiero que piense que lo escucho, pero aún mientras lo miro, no dejo de pensar en su asquerosa sonrisa de maricón. Un maricón de tomo y lomo. No como los de ahora, que se hacen los maricones, no. Como los de antes, los de verdad. Vuelve a burlarse de nosotros porque obtuvimos malas calificaciones, eso le gusta, sin embargo ni siquiera eso lo hace feliz. Se le nota en la posición de sus cejas, en el movimiento de sus manos, en la forma en que llama a todos "amigo". ¡Yo no soy su amigo! y debería saberlo. La verdad es que no me importa serlo. Y ahora viene hacia acá. ¡Que asco! se acerca. Y mueve sus manos con desdicha y desencanto. Yo no tengo la culpa de su frustración en la vida. Yo no tengo culpa de que sea infeliz, se lo buscó él, por ser un maricón como es.
viernes, 28 de marzo de 2008
miércoles, 26 de marzo de 2008

El panorama del día de hoy: ser desapercibidos sociales.
Que nadie te note, me note. No te identifico, disculpa. ¿Eres árbol, pasto o ser? No respondas, la verdad es que no me importa. Miro a mi lado y veo masas. Amebas brillando, muchas, todas. ¿Y cómo puedo desapercibirme a mi?
Escucho un leve murmullo... algo molesto, algo continuo. ¡Ah, eres tú, mosquito! No, el mosco no es. Sigue zumbando, pero no es un zumbido. Sigue palpitando, pero en realidad no palpita. ¡Ah, eres tú, brazo! No, no es el brazo. Y se mueve, se derrumba, se arma a mi lado. ¿Qué es? - Mientras, en el piso, yace el cuerpo de otro desapercibido social que ha fenecido en el intento incesante, en la lucha continua, de desapercibirse a él mismo-.
Se ha perdido la línea entre la realidad y la ficción, pero qué más da si, en realidad, ya hemos perdido hasta el sueño. Y si la dibujamos no sería real, no estaría. Ser y estar o no.
¿O no?
Escucho un leve murmullo... algo molesto, algo continuo. ¡Ah, eres tú, mosquito! No, el mosco no es. Sigue zumbando, pero no es un zumbido. Sigue palpitando, pero en realidad no palpita. ¡Ah, eres tú, brazo! No, no es el brazo. Y se mueve, se derrumba, se arma a mi lado. ¿Qué es? - Mientras, en el piso, yace el cuerpo de otro desapercibido social que ha fenecido en el intento incesante, en la lucha continua, de desapercibirse a él mismo-.
Se ha perdido la línea entre la realidad y la ficción, pero qué más da si, en realidad, ya hemos perdido hasta el sueño. Y si la dibujamos no sería real, no estaría. Ser y estar o no.
¿O no?
P.D: Para las personas que intenten entender lo que se escribe en este humilde blog: NO LO HAGAN, los últimos que trataron terminaron dentro de una tubería barriendo el patio de los gnomos que viven en el piso de arriba. Me gusta la foto. ¿Y qué? perfecto.
lunes, 17 de marzo de 2008
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Azules...
Tierra en las manos, una puerta al fondo, la sombra de una letra pegada en el paladar, mordisqueada y absurda, imbécil. En el rostro taciturno una mañana azul. El viento, el hambre, el sueño. Todo se recoge lento y ambiguo, todo se recoge...
__________________Una noche blanca se llena.
NO QUIERO, NO QUIERO.
Azul la mano que abre la puerta y envenena su camino, su atajo. Un atajo que se esconde. Lo ves? sigue caminando, respeta la leyes de tránsito, no infrinjas, no. Lo ves? Camina derecho, dobla. Hazme caso, juicio es lo que careces.
Y la mano cae sobre las hojas secas________________________
Nada se conecta de forma artificial. Nada se hace. Nada se nace y así mismo morirá. Y no lo notarás ni tú, ni él, ni yo, ni aquel. Esa es la perfección... la recuerdas?
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