{¿Y si me miras y tus ojos no me tocan? Y mis delirios te bañan y te ahogan. Sabíamos que sería difícil, pero aceptamos correr los riesgos. Sube al tren, sube. Disfruta lo que queda de esto que nos quema en un silencio que marea y borra. Borra tus manos, tus pasos, tus trazos en la hoja blanca de un cuaderno usado; la antigüedad brota suave y ligera e imperceptiblemente se deja enredar entre las piernas y las letras y la tinta y la sombra. Aguda la sombra que se cimenta y crece y desenvaina sus oscuridades dentro de los oídos de un pasado inestable ¡QUE IRRISORIA TU SILUETA! ¡que ironía la tuya! Usas los besos como bálsamo para purificar cristalinas aguas. Estupidez, las hojas caen secas y tú te secas en el suelo; la humedad de la tierra te absorbe y succiona de tus poros la esencia. Se va la esencia y me voy con ella. Un sonido dulce -como la miel de la colmena- se deja caer y, en mi oído, grita las palabras más melifluas que espero no volver a escuchar. Se desvanecen los árboles, los pájaros vuelan y se hunde en tus uñas el pasto desesperado. Y tú ¿¡Qué más quieres!? ¿Qué mereces? Comienzan a abundar los sueños y abundan las frustraciones que perturban y termino por arrugar el papel y lanzarlo con la fuerza más absoluta que existió alguna vez para que salga del eje. Intranquilo mi eje, metamorfoseado por tus palabras con filo, cortantes e hirientes como los vidrios de un espejo y los siete años de mala suerte que conllevan el gobierno de un soldado o la asunción de la virgen (¿Virgen?) Necesito un respiro. El aire: me asfixia, la gravedad me aburre. Grave tu voz, tus ojos que no me tocan, graves los delirios que te ahogan. Grave tu silueta falsa, tu silueta oscura. Larga como las cuerdas tuyas, guitarra. Tuyo el marchito cielo y el dolor latente de mi boca helada; fría ¡congelada! El hielo se derrite con tus ojos, pero ellos no me tocan, no me llegan. Tuyo el aturdimiento de una noche veraniega, de una brisa, de una vida. La negligencia es de mis uñas que arañan la madera y buscan lo que no encuentran. Es mía y es tuya. El ahora es repartir lo que nos queda y seguir. Sube al tren, ¡Sube! Ven y vive lo que queda de esto que os quema, no escondas el rostro en la hierba. Y mis delirios te bañan y te ahogan...}
PD: Lo que surgió de una clase, hace algún tiempo. Me trae buenos recuerdos. Lo había publicado antes. ¿Y qué?