De repente, me topo con egos súper inflados de mujeres que pertenecen a un extraño y tenebroso submundo, donde sus actos, los más fríos actos de hipocresía, son venerados. Llegan con sus cuerpos de serpientes a zigzaguear al compás de los sinuosos ritmos de una música estridente... Seducen con el fin de recibir el néctar que desean, los elogios que florecen de la boca de esas ovejas (disfrazadas de lobos). Juegan con sus cuerpos, con sus frases, todo está maquinado para que algún iluso -siempre hay un iluso- se entregue a ellas, sin importarle nada, ni dónde, ni cuándo, ni cómo. Ellas se usan y estafan, se entregan y no se dan, se acarician el cabello con la mirada quemante, se bañan en la saliva de sus víctimas, se nutren de ella. Necesitan saberse veneradas, por esto, cuando se topan con hombres que las desafían, no paran de mover sus cables hasta que ellos estén lo suficientemente enredados y ya no puedan más que rendirse ante ellas.
PD: Las aborrezco, sobre todo porque no tienen límites que las detengan. No ven más allá de sus piececitos con compejo de reina. :)
PD: Las aborrezco, sobre todo porque no tienen límites que las detengan. No ven más allá de sus piececitos con compejo de reina. :)