domingo, 28 de diciembre de 2014
Boto del zapato el agua que escurre. Habían algunas gotas de rocío sobre el pasto, que le hacían el peso suficiente como para encorvarlo. Las mañanas antes eran frías: en invierno mojábamos con agua caliente los vidrios para quitarles la escarcha que se pegaba en la noche; abrazaba las sábanas para no salir del calor. Ahora no, se oscurece y aclara antes y se mezclan las estaciones como en una tableta los colores. ¿Será que los abuelos y abuelas tienen razón y lo que ocurre realmente es una crisis valórica? Nada tiene respeto por nada.
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ChikaPalida
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